Estimados(as) y Apreciados(as) Hermanos(as):

       Nos es placentero dirigirnos a ustedes deseando en nuestro corazón, que nuestro Señor y Salvador Jesucristo siga bendiciendo sus vidas a través de Su Santo Espíritu.

              Deseo contarles que desde Agosto del 2013, comencé a sentir un dolor en la parte lumbar de mi columna hacia el coxis, por mi exceso de trabajo y dos caidas que tuve.
Es de mi agrado, que tomen mi experiencia como ejemplo para sus propias vidas.

            Llegando al punto de no poder caminar, fue necesario pasar por la sala de emergencias del hospital más cercano. Después de varios exámenes el resultado fue: Absceso Perianal (entre el coxis y el intestino). Estuve en el quirófano el día 29 de Octubre 2013, después de una semana en recuperación, regresé a casa con una pequeña complicación, por lo cual me tuvieron que someter a una segunda intervención el día 23 de Diciembre 2013.

         Y después de una tercera intervención, el día 12 de Febrero 2014, y dándole gracias a Dios, porque a pesar de mi dolor y mi malestar, mi fe se ha fortalecido en EL; hombres como Job, Pablo y muchos otros que sufrieron aflicciones, persecución, maltratos, prisiones, enfermedades;  con gozo cantaban alabanzas y daban gracias a nuestro Dios.  La integridad de estos hombres y el deseo de servir a Dios nunca desmayó, fueron fuertes hasta el final.  Así como deseo yo ser fuerte hasta el final de esta prueba, alabando Su nombre con acción de gracias.  Y además sabiendo y entendiendo que hay personas en el mundo sufriendo aflicciones aún mayores.

      Hermanos, con mi corazón puesto en el conocimiento de que Dios es nuestro proveedor,   hemos podido cubrir algunos gastos, y nuestra iglesia ha colaborado en muchos aspectos;  pero no he podido trabajar desde Agosto 2013, ni traer sustento a mi hogar, por lo que les pido que colaboren; mi esposa, mis tres hijos y yo necesitamos de la ayuda de ustedes, sobretodo en Oración, y cualquier cantidad que puedan donar, lo que Dios ponga en su corazón para con nosotros.

      Esta página desde el principio ha sido gratis, para todos los que desean aprender y compartir de nuestro Señor y Salvador Jesucristo. Esta colaboración es para nosotros, lo puedes hacer a través de nuestra cuenta familiar de PayPal (cmarim@gmail.com) haciando click aquí. 

         Te lo agradecemos de antemano, y te pedimos como favor especial compartas esta carta con tus amigos, con tus familiares, y hermanos en Cristo,  y pedimos desde hoy al Señor Jesucristo que lo ve todo y lo sabe todo, te bendiga fuertemente a ti y a los tuyos por este hermoso gesto de querer ayudar a un hermano en dificultad.       «Todos los que habían creído estaban juntos, y tenían en común todas las cosas;  y vendían sus propiedades y sus bienes, y lo repartían a todos según la necesidad de cada uno». (Hechos 2:44-45).                                                                                            

                                                                                                                Con todo amor y respeto: Escritores de Alimento de Jehová. 

Proverbios 14:26 En el temor del SEÑOR hay confianza segura, y a los hijos dará refugio.

Si papi tiene miedo, ¿dónde se puede amparar un niño? Se supone que los papás están seguros. Se supone que saben qué hacer, cómo resolver los problemas y cómo arreglar las cosas y, lo principal, saben cómo proteger a los niños del dolor. ¿Pero que pasa si un niño ve miedo en el rostro de su papi? ¿Qué pasa si papá tiene tanto miedo como el niño, y no sabe qué hacer? Entonces el niño se siente totalmente angustiado y siente pánico. Siente que el único amparo fuerte, bueno y digno de confianza ya no es seguro.
Pero si papi tiene confianza, entonces los niños tendrán un refugio. Si papi no se alarma, sino que está calmado y tranquillo, se pueden caer las paredes, y romper las olas, y todas las serpientes pueden silvar, y rugir los leones y soplar el viento, pues todavía habrá un lugar seguro en los brazos de papá. Papi es un refugio, siempre que papi tenga confianza.
Es por eso que Proverbios 14:26 dice que “a los hijos dará refugio”, si papi tiene “una confianza segura”. La confianza de papi es el refugio de sus hijos. Papás, la batalla para tener confianza no sólo trata de nosotros, sino de la seguridad de nuestros hijos. Se trata de su sensación de seguridad y felicidad. Se trata de que si crecen preocupados o con una fe firme.

Hasta que los niños lleguen a conocer a Dios de una manera profunda y personal, nosotros somos la imagen y la representación de Dios en sus vidas. Si estamos confiados y somos dignos de confianza y seguros para ellos, tendrán muchas más probabilidades de dirigirse a Dios como su refugio cuando les azote la tormenta más tarde en la vida.
¿Entonces cómo podemos tener una “confianza segura”? Después de todo, también nosotros somos niños pequeños, potes de arcilla, débiles y rotos por la lucha contra la ansiedad y las dudas. ¿Es una solución poner la mejor cara que tenemos y ocultar nuestro yo verdadero? Esto conducirá, en el mejor de los casos, a una úlcera, y en el peor, a una  duplicidad que deshonra a Dios y provocará un rechazo en los adolescentes. Ésa no es la respuesta.
Proverbios 14:26 ofrece otra respuesta: “En el temor del SEÑOR hay confianza segura, y a los hijos dará refugio”. Esto es muy extraño. Dice que la solución al temor es el temor. La solución a la incertidumbre es el temor. La solución a la duda es el temor.
¿Cómo puede ser esto?
Parte de la respuesta es que el “temor del Señor” significa temer deshonrar al Señor. Lo que a su vez significa temer desconfiar del Señor. Lo que finalmente significa temer tenerle miedo a lo que el Señor te ha prometido que te ayudará a superar. En otras palabras, el temor del Señor es el gran destructor del miedo.
Si el Señor dice, “No temas, porque yo estoy contigo; no te desalientes, yo te ayudaré” (Isaías 41:10), entonces es un acto temeroso preocuparse por el problema con el que Él dice que te ayudará. Temer ese problema cuando Él dice, “No temas, yo te ayudaré” es un voto de desconfianza en contra de la palabra de Dios, y esto es una gran deshonra para Dios. Y el temor del Señor tiembla ante tal deshonra a Dios.
Si el Señor dice, “Nunca te fallaré ni te apartaré de mí”, entonces tú puedes decir con confianza, “El Señor es mi Salvador, no tendré miedo; ¿qué puede hacerme el hombre?” (Hebreos 13:5-6) – si el Señor te dice eso, entonces no tener confianza en la presencia y la ayuda prometida del Señor es una forma de orgullo. Coloca nuestra consideración sobre el problema por encima de la de Dios.

Por eso leemos las increíbles palabras del Señor en Isaías 51:12, “Yo, incluso Yo, soy Aquél que te reconforta. ¿Quién eres tú que temes al hombre que muere y al hijo del hombre que está hecho de arcilla?” ¿Quién eres tú para temer al hombre, cuando Dios ha prometido ayudarte? Así que temer al hombre es orgullo. Y el orgullo es todo lo contrario del temor de Dios.
Entonces sí, el Proverbio es verdad y una gran ayuda para nosotros. Teman a Dios, papás. Teman a Dios. Teman deshonrarle. Teman desconfiar de él. Teman poner su evaluación del problema por encima de la de Dios. Él dice que puede ayudar. Él es más inteligente. Él es más fuerte. Él es más generoso. Confíen en Él. Teman no confiar en Él.
¿Por qué? Él trabaja para aquellos que esperan en Él (Isaías 64:4). Él resolverá el problema. Él rescatará a la familia. Él cuidará de los más pequeños. Él cubrirá sus necesidades. Teman no creer eso. Entonces sus hijos tendrán un refugio. Tendrán a un papi que tiene “una confianza segura” – no en él mismo, sino en las promesas de Dios, delante del cual tiembla si no confía en Él.
Aprendiendo a temer al Señor por el bien de mis hijos,
Pastor John

Mateo 4:1 «Entonces Jesús fue llevado por el Espíritu al desierto, para ser tentado por el diablo».

Pareciera ser un modo extraño el que adoptó Dios para demostrar Su favor con Jesucristo. “En seguida”, pero después de qué? Después de que se abrió el cielo y el Espíritu descendió como paloma, y después de que el Padre hizo oír Su voz con la bendición: «Tú Eres Mi Hijo Amado; en Ti tengo complacencia». Sin embargo no se trata de una experiencia anormal.

Nuestra alma también ha tenido esta experiencia. Acaso tus momentos de mayor depresión nos son aquellos que siguen inmediatamente después de las experiencias más elevadas? Ayer mismo andabas volando por las alturas de los cielos, cantando alegremente en la radiante luz matinal. Hoy, sin embargo, tienes plegadas las alas y tu canto se ha silenciado. A mediodía estabas deleitándote en el fulgor de la sonrisa del Padre, pero al atardecer ya decías desde el desierto: “Mi camino le es oculto a Jehová” (Isaías 40:27).

Para mi alma, el mismo carácter súbito del cambio es la prueba de que no se trata de algo anormal. Has considerado el consuelo que proporcionan las palabras «en seguida», y por qué se produce el cambio tan pronto después de la bendición? Sencillamente para mostrar que es consecuencia o efecto de la bendición. Dios hace que Su luz brille sobre nosotros para prepararnos para los desiertos de la vida, para casos como el de Getsemaní y del Calvario. Nos eleva a nuevas alturas para fortalecernos, a fin de que podamos descender más hondo todavía. Nos ilumina para poder enviarnos hacia la noche, donde podríamos ser de ayuda a los desvalidos.

No siempre somos dignos del desierto; solo somos dignos de ser enviados al desierto después de pasar la experiencia de esplendor del rio Jordán. Sólo la visión del Hijo puede prepararnos para llevar la carga del Espíritu, y sólo la gloria del bautismo puede aguantar el hambre del desierto. George Matheson

Siempre después de las bendiciones…. viene la batalla!!!

La etapa de prueba que distingue y enriquece grandemente la carrera espiritual de una persona, no es una etapa común, sino una cuando parece que todo el infierno anduviera suelto detrás de nosotros. Es el momento en el que nos damos cuenta de que nuestra alma puede estar presa en una red, y sabemos que Dios está permitiendo que seamos tentados y atrapados por las garras del diablo. Mas es un periodo que invariablemente termina con un triunfo rotundo, con una gran victoria, para los que o quienes han entregado a Dios el cuidado de sus almas. Y la prueba “después da fruto apacible de justicia”, y prepara el camino para el aumento de ciento, sesenta y treinta por uno, tal como fuera prometido.  «Mas el que fue sembrado en buena tierra, éste es el que oye y entiende la palabra, y da fruto; y produce a ciento, a sesenta, y a treinta por uno». (Mateo 13:23)(Marcos 4:20).

“…Apartado para el evangelio de Dios…”, Romanos 1:1

Nuestro llamado principal no es a ser hombres y mujeres santos, sino pregoneros del Evangelio de Dios. Lo único que es de suma importancia es que el Evangelio sea reconocido como la realidad duradera. La realidad no es la bondad humana, ni la santidad, ni el cielo, ni el infierno. Es la redención. Hoy en día, la necesidad más vital que tiene el obrero cristiano es percibir esta realidad. Como obreros, debemos acostumbrarnos a la revelación de que la redención es la única realidad. La santidad personal es un efecto de la redención y no la causa de ella. Si colocamos nuestra fe en la bondad humana, nos hundiremos cuando venga la prueba. Pablo no dijo que él se separó a sí mismo, sino que:  Pero cuando agradó a Dios, que me apartó desde el vientre de mi madre, y me llamó por su gracia, revelar a su Hijo en mí, para que yo le predicase entre los gentiles, (Gálatas 1:15).

Pablo no se interesaba demasiado en su propio carácter. Mientras nuestros ojos estén enfocados en nuestra santidad personal, jamás ni siquiera nos acercaremos a la plena realidad de la redención. Los obreros cristianos fracasan porque ubican su deseo de santidad personal por encima del deseo de conocer a Dios.

“No me pidas que me enfrente a la cruda realidad de la redención en nombre de la inmundicia de la vida humana que ahora me circunda. Lo que yo quiero es cualquier cosa que Dios pueda hacer por mí para hacerme más deseable ante mis propios ojos”. Hablar de esa manera indica que la verdad del Evangelio de Dios no ha comenzado a tocarme y que no existe una arrojada entrega al Señor. Dios no puede liberarme mientras mi interés se encuentre solamente en mi propio carácter. Pablo no era consciente de sí mismo. Estaba entregado a Dios, sin medir las consecuencias, rendido totalmente, y separado por Él para un propósito: proclamar el Evangelio de Dios.  Porque deseara yo mismo ser anatema, separado de Cristo, por amor a mis hermanos, los que son mis parientes según la carne; Romanos 9:3).

El llamamiento divino

Pues no me envió Cristo a bautizar, sino a predicar el evangelio; no con sabiduría de palabras, para que no se haga vana la cruz de Cristo.…”, (1 Corintios 1:17).

Pablo afirma en este versículo que el llamado de Dios es a predicar el Evangelio. Pero recuerda lo que el apóstol quiere decir con evangelio, esto es, la realidad de la redención en nuestro Señor Jesucristo.

Nosotros tenemos la tendencia a convertir la santificación en la meta de lo que predicamos. Pablo se refiere a las experiencias personales únicamente a manera de ilustración, no como la finalidad del tema.

No fuimos comisionados para predicar la salvación o la santificación, sino para levantar a Jesucristo.  Y yo, si fuere levantado de la tierra, a todos atraeré a mí mismo. (Juan 12:32). Es injusto decir que en la redención Jesucristo sufrió dolores de parto para volverme a mí un santo.  Jesucristo sufrió en la redención para redimir al mundo entero y colocarlo perfectamente íntegro y restaurado ante el trono de Dios. El hecho de que nosotros podamos experimentar la redención ilustra el poder de su realidad, pero esa experiencia es una consecuencia y no el objetivo de la redención. Si Dios fuera humano, ¡cuán hastiado y cansado estaría de los continuos ruegos que hacemos por nuestra salvación y santificación! ¡Le imponemos cargas desde que amanece hasta que anochece pidiéndole que nos dé cosas, o que nos libre de algo! Pero cuando finalmente tocamos el fundamento sólido de la realidad del Evangelio de Dios, nunca más lo molestamos con nuestras pequeñas quejas personales.

La única pasión en la vida de Pablo era proclamar el Evangelio. Él recibió con beneplácito las angustias, desilusiones y tribulaciones por una sola razón: estas circunstancias lo mantenían imperturbable en su devoción al Evangelio de Dios.

La apremiante fuerza del llamado

“¡Pues si anuncio el evangelio, no tengo por qué gloriarme; porque me es impuesta necesidad; y ¡ay de mí si no anunciare el evangelio!“, (1 Corintios 9:16).

Ten cuidado de rehusarte a escuchar el llamamiento de Dios. Todo el que es salvo está llamado a dar testimonio de ese hecho. Sin embargo, este testimonio no es lo mismo que el llamado a predicar, sino que es tan sólo una ilustración que podemos utilizar cuando predicamos. En este versículo Pablo se estaba refiriendo a los agudos dolores producidos en él por la fuerza apremiante del llamado a predicar el Evangelio. Nunca trates de aplicar a las personas que están siendo llamadas por Dios para salvación, lo que Pablo dijo con respecto al llamado a predicar. No hay nada más fácil que ser salvo, porque es la obra soberana de Dios: “Mirad a mí, y sed salvos, todos los términos de la tierra, porque yo soy Dios, y no hay más, (Isaías 45:22). Nuestro Señor nunca exige las mismas condiciones para el discipulado que para la salvación. Nosotros hemos sido conducidos inevitablemente a la salvación por medio de la Cruz de Cristo. Pero el discipulado lleva en sí una opción: “Si alguno…”, (Lucas 14:26).

Las palabras de Pablo tienen que ver con que seamos hechos siervos de Jesucristo y nunca se nos pide permiso en cuanto a qué haremos o a dónde iremos. Dios nos vuelve como pan partido y vino derramado para glorificarse. Ser apartado para el Evangelio significa poder oír el llamamiento de Dios.  Pablo, siervo de Jesucristo, llamado a ser apóstol, apartado para el evangelio de Dios, (Romanos 1:1). Cuando alguien comienza a oír ese llamado, se produce un sufrimiento digno del nombre de Cristo.

De repente, toda ambición, todo deseo de la vida y todo punto de vista personal son completamente aniquilados y extinguidos. Únicamente permanece esta verdad: apartado para el Evangelio. ¡Ay del corazón que trata de encaminarse en cualquier otra dirección una vez que ha recibido el llamado! El

Instituto de Entrenamiento Bíblico existe solo con el propósito de que cada uno pueda saber si en este lugar Dios tiene o no, a un hombre o una mujer que verdaderamente se interese en proclamar su Evangelio y para ver si Él los toma para este propósito. Una vez que el llamado de Dios se apodere de ustedes, cuídense de los llamamientos que le hacen competencia.

El rechazo que nos identifica

Nos difaman, y rogamos; hemos venido a ser hasta ahora como la escoria del mundo, el desecho de todos.…”, (1 Corintios 4:13).

Estas palabras no son una exageración y la razón para que no sean verídicas con respecto a nosotros, que nos llamamos ministros del Evangelio, no es que Pablo olvidara su significado exacto o lo interpretara mal. Se debe a que nos interesamos y ocupamos demasiado en nuestros propios deseos como para permitir que nos convirtamos en el desecho o escoria del mundo. Ahora me gozo en lo que padezco por vosotros, y cumplo en mi carne lo que falta de las aflicciones de Cristo por su cuerpo, que es la iglesia;  (Colosenses 1:24), no es el resultado de la santificación, sino la evidencia de la consagración: ser “apartado para el evangelio de Dios…”.

“Amados, no os sorprendáis del fuego de la prueba que os ha sobrevenido, como si alguna cosa extraña os aconteciera”, (1 Pedro 4:12). Sin embargo, si nos extraña lo que nos sucede es porque somos temerosos. Le prestamos tanta atención a nuestros propios intereses y deseos que nos quedamos fuera del lodo, y decimos: “No me voy a someter, no me rebajaré ni me doblegaré”. No necesitas hacerlo, puedes ser salvo apenas con el mínimo margen, si lo prefieres. Puedes rehusar a permitir que Dios te considere como uno que ha sido “apartado pare el Evangelio” o puedes decir: “No me importa si me tratan como la escoria del mundo con tal que el Evangelio sea proclamado”. El verdadero siervo de Jesucristo está dispuesto a experimentar el martirio por la realidad del Evangelio de Dios. Cuando una persona virtuosa se enfrenta al desprecio, la inmoralidad, la deslealtad o la deshonestidad, repudia tanto la ofensa, que aparta la vista y defraudado cierra su corazón contra el ofensor. Pero el milagro de la verdad redentora de Dios es que el peor y el más vil ofensor nunca puede agotar las profundidades de Su Amor. Pablo no dijo que Dios lo había apartado para mostrar al hombre maravilloso en que el Señor lo podía convertir, sino  “para revelar a su Hijo en mí”, (Gálatas 1:16).

Oswald Chambers.

Dios No Cambia – Es El Mismo

Publicado: 10 agosto, 2013 en Uncategorized

Dios está vivo no duerme nunca.  Su gloria se vio desde el principio del mundo.  Sus manos siempre poderosas para sanar, salvar y proteger. 

El no ha cambiado, es el mismo. 

Si no lo vemos moviendo en nuestras vidas a diario es porque no estamos viviendo vidas santificadas.  Guardamos sentimientos pecaminosos como odio, rencor, ira, celos, envidia, falta de perdón, miedo y ansiedad que no nos permiten recibir el 100% de su poder y ver su Gloria manifestada en nuestra vida a diario. 

Hay que despertar y reconocer que cualquier cosa que reemplaza nuestra confianza en Dios se vuelve una piedra de tropiezo para nosotros.  Si el miedo y la ansiedad nos consumen a diario y vivimos en un estrés constante, estamos en pecado!

El miedo y la ansiedad vienen de la falta de confianza.  Y la falta de confianza viene de la falta de fe.  Y la falta de fe viene de la falta de intimidad con Dios. 

El que conoce al padre y recibió el regalo a través de su hijo puede tener fe y debe renunciar todo miedo ya que la misma palabra dice que Dios no nos ha dado Dios espíritu de cobardía (miedo), sino de poder, de amor y de dominio propio.2 Timoteo 1:7
Empecemos entonces a vivir en el poder de su Espíritu y no en la cobardía  que caracteriza a los espíritus de la oscuridad. 

Mariana   

De niños, la mayoría de nosotros nos sentíamos cautivados por la historia del enfrentamiento de David con Goliat. Lo que no sabíamos, es que esta historia nos enseña a guardar nuestras mentes para Cristo.

La mente de usted es hermosa. De hecho, Oswald Chambers la llamó “el regalo más grande que Dios le ha dado”. Hace mucho tiempo, un joven pastor de ovejas llamado David comprendió que esto era cierto, y fue por eso que ningún “filisteo incircunciso” iba a mofarse de él, a tentarlo o amedrentarlo.

El gigante pudo haberse burlado de las tropas del rey Saúl, dejándolas mentalmente derrotadas antes de que comenzara la batalla. Pero las burlas de Goliat no intimidaron a David en lo más mínimo.

¿Se parece esto a su manera de pensar? ¿Siente como si estuviera enfrentado a un ejército de gigantes: lucha contra una fortaleza, la vence, pero aparece otra? ¿Conquista un problema emocional, y encuentra después que otro más grande surge amenazadoramente en su mente, más perverso y angustiante que el último? No es de extrañar que los científicos digan que el cerebro parece un campo minado desnivelado y lleno de cráteres. Es, sin duda, un campo de batalla.

Pero en uno de los relatos de combates más grandes de la Biblia, vemos estrategias espirituales para “lleva[r] cautivo todo pensamiento a la obediencia de Cristo” (2 Co 10.5), y salir victoriosos. De hecho, muchos teólogos dicen que David “representa” a Cristo en esta estupenda confrontación, al ganar para otros la libertad mental y de la muerte que ellos jamás podrían lograr ganar por sí mismos.

LEA 1 Samuel 17

Lo primero que debemos entender, es que David no peleó desarmado. Al igual que Cristo, Él vino ungido al encuentro. Y nosotros, también (1 Jn 2.27). Esta es la razón por la que no tenemos que librar solos las batallas de la mente, utilizando las armas del mundo. Podemos dejar que el Señor salga a luchar por nosotros cuando entendemos quién es Él, y quiénes somos nosotros en Él (Col 2.9, 10).

Esta misma percepción preparó a David para el enfrentamiento. Goliat había ridiculizado a los israelitas, pero el futuro rey reprendió a esas trampas mentales. Él preguntó: “¿Quién es este filisteo pagano, que se le permite que desafíe a los ejércitos del Dios vivo?” (1 S 17.26 LBAD) De esta manera, David manifestó claramente que cualquier gigante escarnecedor —cualquier trampa mental o problema emocional— deshonra a Dios. En vez de doblegarse ante ese pensamiento, tenemos que tildarlo de lo que es: No cierto. No santo. No sabio. No útil.

Detenerse a reflexionar para examinar a los “gigantes” que hay en nuestros pensamientos, reduce su importancia. Por ejemplo, podemos estar lidiando con un viejo enemigo como la envidia, pero, en vez de ceder, podemos reemplazar ese pensamiento con su triunfante verdad, y decir: “Soy un hijo ungido de Dios. No tengo ninguna razón ni tiempo para estar envidioso”. Después, al igual que David, entreguemos ese enemigo a Cristo: “Porque de Jehová es la batalla, y él [os] entregará en nuestras manos” (v. 47).

La historia de David nos enseña que no debemos jugar con los pensamientos que nos atacan. Por el contrario, debemos enfrentarlos con valentía, alabando a Dios.

El apóstol Pablo nos da otra alternativa en Filipenses 4.8: “Todo lo que es verdadero, todo lo honesto, todo lo justo, todo lo puro, todo lo amable, todo lo que es de buen nombre; si hay virtud alguna, si algo digno de alabanza, en esto pensad”. Si hacemos esto, descubriremos que nuestros gigantes se han debilitado, y finalmente habrán muerto y desaparecido.

REFLEXIONE Y EXPLORE

• En la batalla por Jericó, Josué se valió de la fe para destruir a sus enemigos.

Lea Josué 6.1-5. ¿Por qué cree usted que la fe y la obediencia nos preparan para enfrentar los ataques?

• ¿Qué tal si su fe es débil? La profetisa Débora llamó a la guerra contra Sísara, el despiadado general cananeo, pero designó a Barac —un líder temeroso y poco dispuesto— para que la librara.

Lea Jueces 4.4-16. Aunque usted se sienta inseguro para la batalla, ¿por qué debe ir a la guerra, de todos modos? Explique su respuesta.

• El sabio rey Josafat fue a la batalla, liderada solamente por adoradores que cantaban alabanzas.

Lea 2 Crónicas 20.20-24. ¿Por qué alabar a Dios disuelve y derrota las trampas contra la mente?

• Gedeón derrotó las hordas madianitas con apenas 300 guerreros, cada uno de los cuales llevaba solamente una trompeta y un cántaro de barro que contenía una antorcha encendida.

Lea Jueces 7.16-21. Imagine que usted es un vaso de arcilla para Dios (Is, 64.8). ¿Qué fuentes de luz se necesitan, de modo que brillen en su vida para que el Señor aleje los peores tormentos de su mente?

RESPONDA

Conteste las siguientes preguntas, y ponga por escrito sus pensamientos, si es posible.

• ¿Qué le está diciendo Dios a usted por medio de su estudio hoy?

• ¿Qué preguntas tiene en cuanto a lo que ha aprendido? Pídale al Señor que le dé una mayor comprensión por medio de la oración y estudio de la Palabra, y que le ayude a ver lo que Él le muestre en los próximos días.

• Escriba una oración de respuesta a Dios.

Fuente: Revista Ministerios En Contacto

Hoy Es Otro Día

Publicado: 23 marzo, 2013 en Uncategorized

Ecuador
Hoy es otro día para seguir a Dios, olvidándonos de todo lo malo y enfocándonos en la meta divina que Dios tiene para cada uno de nosotras.

Hermanos, cuando habrán sus ojos, denles gracias a Dios por sus vidas y pídanle a Dios que los  llene de su Espíritu para que puedan enfrentar la vida confiando en que Dios es el autor del libro y El ya escribió el capitulo final.

El sabe el por qué y el para qué de todo lo que te pasa. En El no hay confusión ni error.

Deposita tu corazón en sus manos, y El te guiará por pastos tranquilos y cuando no puedas más, El te tomará en sus brazos.

Que Dios los bendiga hoy y siempre.
Mariana Y Alex

<p><a href=”http://vimeo.com/47539751″>22 de julio</a> from <a href=”http://vimeo.com/user7492886″>Capilla Calvario Broward</a> on <a href=”http://vimeo.com”>Vimeo</a&gt;.</p>

El Mundo Necesita de Jesús

Publicado: 6 agosto, 2012 en El Llamado, Salvación
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Hay tanta necesidad de la salvación de Jesucristo en el mundo. Los que seguimos a Cristo tenemos que tratar de ser una luz siempre, para aquellos que están en tinieblas y estar dispuestos a ser usados para que la Gloria de Dios sea vista y derramada sobre la tierra. No somos nosotros los que salvamos al hombre con nuestras palabras llenas de emoción, si no es Dios que nos usa como su instrumento escogido para llamar, sanar y amar al hombre que está perdido.

Amen – Dios los bendiga – Mariana

Ves a un hermano caído? Acércate y dale la mano para que con tu ayuda vuelva a ponerse de pie.

La comunión dentro del cuerpo de Cristo es tan importante pero a veces empujamos en vez de levantar, herimos en vez de sanar y lamentablemente, destruimos en vez de cultivar.

No dejes que tus celos, mal humor, falta de perdón o circunstancia te haga reaccionar de una forma incorrecta contra tu hermano. Ya que todos somos una parte del mismo cuerpo de Cristo. Entonces por favor no pellizques a tu brazo, no le metas el dedo a tu ojo y no tropieces a tus pies mientras buscan el camino.

La gracia de nuestro Señor Jesucristo sea con todos vosotros. Amén.  Filipenses 4

Mariana